jueves, 11 de septiembre de 2008

La Hermandad

Literalmente, las “fiestas” de Semana Santa pasaron a la historia. Y digo “fiestas” porque eso fue la Semana Mayor para la gente de la promo. De hecho, por la religiosidad que enmarca a estas fechas, la promo dejó de ser promo y se transformó, sin sacrilegios, en la “Solemne Hermandad de los Martinicos desaparecidos y encontrados en el Tiempo de Nuestro Señor”.

Asistentes a la reunión de la Santa Hermandad de los Martinícos.

Pero el tiempo es sabio y todo lo pierde, digo pues, porque lo que comenzó a ser una tradición, no fueron las juntas, sino las desapariciones de la banda.

La emoción de las reuniones anteriores hizo que el fenómeno de los reencuentros, pasaran a ser, ahora, la tradicional Junta de la Hermandad de los Martinicos. De esa cuenta, el 11 de abril se dispuso una nueva junta que, seguramente, sería, igual que las anteriores, bastante “solemne”.

El templo de reunión de la Santa Hermandad fue la “Casa Italiana del Techo Rojo de la Avenida de Petapa” (Pizza Hut). Pero, como suele suceder en misas y cultos, no llegó mucha ‘mara’.

No sé si por la decepción, por la nostalgia, por la tristeza o por las puras ganas de sentirse “abejas”, hubo tragos hasta de más. De hecho, hubo tanta cerveza que otros la tuvieron que tomar en lugar de los refrescos propios de su edad. Como era de esperarse, algunos quedaron rendidos y tendidos ante tanto exceso.

Algunos quedaron tendidos ante tanto exceso.

Asistieron a esta reunión, un “poquito” pasado de la hora: Cristian, Coca y, claro, los infaltables Adriana y Santiago y compañía limitada –porque, seguro, no piensan tener un hijo más-.
Sin embargo, estuvo buena. Sería el preámbulo santo y solmene de nuevas conjuraciones de la Hermandad.

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